clinica de reproducción asistida

Evolución de la tecnología en reproducción asistida

Hoy en día es bastante común someterse a un tratamiento de reproducción asistida, pero no hace ni medio siglo esto era algo propio de la ciencia ficción. Ha habido que superar muchos debates, tanto éticos como profesionales, para salvaguardar la ciencia y la tecnología que han dado lugar a que muchas personas pueden tener descendencia.

Esto es lo que ha fomentado el avance, la investigación y el desarrollo de clínicas de reproducción asistida. En España, en 2015 había registrados más de 380 centros especializados, lo que se traduce en una demanda que requiere de una oferta cada vez más especializada y tecnológica.

Pero… ¿cómo se ha desarrollado la tecnología que hace posible la reproducción asistida?

 

Avances tecnológicos de la reproducción asistida

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Sus orígenes se sitúan en los años 70. El denominado “Bebé Probeta” fue Louis Brown, el primer nacimiento conseguido a través de una técnica de reproducción asistida y ocurrió en 1978 en Reino Unido.

Con el paso de los años no solo ha cambiado la tecnología sino también las sociedades y los hábitos reproductivos de la población. La incorporación de la mujer al entorno laboral y la liberación de la misma, dando lugar a nuevas diversidades sexuales tanto a nivel de orientación sexual como de género, ha potenciado que las técnicas en reproducción asistida cambien y mejoren.

 

Solucionan los problemas de fertilidad

Hoy en día, en pleno siglo XXI, las técnicas que se realizan cotidianamente en las clínicas de reproducción asistida permiten solventar la mayoría de problemas de fertilidad como anovulación, obstrucción de trompas de Falopio, endometriosis, edad materna avanzada, factores masculinos de infertilidad, etc.

Además, el desarrollo de la maquinaria y de las técnicas ha permitido diagnosticar y prevenir la transmisión de enfermedades genéticas mediante test de compatibilidad génetica para detectar mutaciones de las que ambos progenitores son portadores. Todo ello acompañado de numerosas técnicas para congelación y descongelación de gametos y/o embriones, material biológico criopreservado, células madre, donación de óvulos, entre otros.

Por tanto, podemos resumir este desarrollo tecnológico como necesario, a caballo entre el cambio de mentalidad de la sociedad y la liberación de la mujer. Por ello, no hemos de cuestionar éticamente esta praxis sino divulgar conocimiento científico relacionado para que se conozcan los numerosos casos que han podido engendrar una vida pese a haberle sido imposible anteriormente.